CURADORA Y CRÍTICA DE ARTE
EL BORDE DEL LENGUAJE
Alianza Francesa de Montevideo
Artista: Magalí Milkis
Curaduría: Elisa Valerio
Montaje e iluminación: Williams Palacios
Diseño de comunicación visual: Micaela Villanueva
Fechas: 23 de abril al 29 de mayo de 2026
Ubicación: Bvr. Artigas 1271, Montevideo, Uruguay
Esta exposición nos invita a adentrarnos en la materialidad, el pensamiento y el inconsciente de Magalí Milkis. A través de esta selección de obras se busca poner en evidencia el proceso de traducción que viene sucediendo en la obra de Milkis de forma intuitiva desde hace años. Se trata de una idea que al entrar en diálogo con otro formato genera nuevas preguntas sobre el proceso creativo en sí mismo. En este pasaje hay tanto una pérdida como una ganancia de información. La traducción idéntica es imposible: es en ese margen que se abre en el proceso de traslación que surge la obra de Milkis.
Su obra funciona como un rizoma, se expande de manera horizontal y mantiene ciertos conceptos en su multiplicidad de formas y encarnaciones. En la sala conviven piezas hechas en pequeñas hojas de papel con grandes pinturas sobre lienzo. Todas ellas son fruto de una misma búsqueda, que inició como un juego al unir mediante líneas los círculos de unos catálogos (de esmalte) en desuso. En primer lugar aparecen las líneas y el respeto por la grilla, pero con el paso de los días la artista se va soltando y asoman formas autónomas, frases o palabras y gestos. Estas hojas se van convirtiendo en una suerte de diario íntimo en el cual Milkis va dejando marcas de sus vivencias.
En un intento por volver al lienzo es que aparecen los círculos, en una traducción imposible que busca reproducir la retícula en un nuevo lenguaje. Ante este cambio de formato y escala, las circunferencias se vuelven límites que ordenan y estructuran el pensamiento, y cada una es llenada con elementos de la vida cotidiana. Los círculos se vuelven restos diurnos: el recuerdo a través de la pintura.
En el trabajo de Milkis puede coexistir una pincelada expresiva e intensa con una línea fina y precisa. Por un lado, la línea sirve de borde y dibujo, que puede ser a veces separación y límite, o conexión y unión. Por otro lado, los fondos suelen develar un magma más pictórico y orgánico, guiado por el movimiento sensible desde una práctica consciente.
De estas figuras se desprenden dos formas que se repiten: el ángulo y el círculo. El ángulo surge como techo, sinónimo de casa, protección y refugio, pero también se vuelve vagina. El círculo, por su parte, es huevo, útero, cobijo y cueva; es límite entre el adentro y el afuera. Estas obras se nos presentan como un código, íntimo y privado, a ser descifrado.










